Escribentes

Imágenes, sentidos y pensamientos

Seres de existencia real o imaginaria, máquinas y artificios que transforman una energía en otra. En este caso, enunciados, imágenes e ideas.

Otoño del 2024. La Constelación del Tiempo.

Del brazo del dolor a la vendimia del buen cobijo

Significados: Libertarias.

Figura en algún dicicionario perdido por allí: «… debe considerarse que el término libertario entre finales del XIX e inicios del XX estuvo asociado principalmente al anarquismo anticapitalista de Francia y la Europa Latina (del francés libertaire) … y también de las corrientes antiautoritarias y antiestatales del marxismo (marxistas libertarios) y de otros socialismos (socialistas libertarios) …» Libertarios eran los de antes, diría la querida Alicia. Fueron personas libertarias: la propia Alicia Zárate, Louise Michel, Osvaldo Bayer, Emma Goldman, Virginia Bolten, Sebastien Faure.

Las nuevas asambleas, la repetición de la historia y la gambeta a la farsa.

Por Fernando Gargano (Especial para Contrahegemonía Web)

Las asambleas barriales autoconvocadas son encuentros de gente muy diversa, heterogéneas y con una gran vocación de amplitud y de expansión. Su potencia y persistencia son un gran desafío, un misterio a resolver.

Se generaron y propusieron como espacio de rechazo al decreto presidencial del Diciembre del 2023, a la ley avasalladora del nuevo gobierno que derriba logros, conquistas y construcciones de muchos años de elaboración y trabajo. Surgen a la vez del deterioro terminal de la política tradicional tal como viene siendo en las últimas décadas,  que nos llevó a este presente terrible y desesperanzador.

A la vez, se proponen tanto persistir, generar lazos, construir en lo local fortaleciendo las instancias de nuestras vidas cotidianas que nos lleven a una vida mejor, como tener también una voz, un grito de rechazo, influencia y crítica en las políticas generales del país. Ambas instancias ligadas y entreveradas indivisiblemente, aunque la política tradicional las  intente mostrar como separadas.
Tanto y tan poco a la vez.

La vendimia del buen cobijo
Otoño 2024

El fin del cielo

Luna planeta sobre el río.

Luna gigante.

Luna que se expande.

luna atrapasueños, cazadora de crédulos,

luna que me acaba de enredar.

Es una luna medusa,

lágrima de nácar en la boca del infierno.

Otoño 2024

Cinema

 

Burucúa salía de la oficina exctamente a las seis y tres minutos. Ese pico de tiempo era el que gastaba en atravesar la puerta y elegir la escalera para evitar conversaciones inútiles en el pasillo. Kenig tenía tiempo, apenas había pasado el mediodía. No había pensado la manera de decir su nueva.

Kenig es un emperador inca que olvidó sus documentos. Señoreaba igual que un dandy desde la ventana de un bar, donde nadie le prestó importancia. Pasaron largos minutos hasta que trajeran su cappuccino. Un mozo desinteresado intuyó que quiso azúcar y no polvo para edulcorar. Kenig era un ser normal con aires de ser normal. Estaba cómodo así.

Brillaba para él mismo. Por eso, Kenig era un ser extremadamente huraño. Economizaba sus palabras; casi sin gestos si se lo proponía, su propio rostro ocultaba su alma.

Ese día, Kenig hizo algo novedoso para esa vida de pasos lentos que sumaba para su haber, la imperturbabilidad de los filósofos, sin sus ciencias. Los griegos le decían ataraxia. Y ese hombre, aquella tarde fue al cine; Kenig entró al cine, solo. Nunca lo había hecho, tampoco imaginado. Menos: jamás lo hubiese creído posible.

La soledad no era su problema; acercarse a la boletería y pedir nada más que un asiento aparecía como falta. Como ausencia. Eran elucubraciones suyas. Kenig fue a ver una película porque se dejó llamar por uno de los rostros de las fotografías. Cuántas veces pasó por esa misma vereda e ignoró -si las hubo- toda llamada.

Pero esa mirada al cielo de una escena indescifrable, en un recorte de treinta por cuarenta asumiendo el movimiento de una alta puerta de vidrio, lo convocó. Miró una a una las fotos. El silencio que manaba del hall, enorme, tapaba los ruidos de la avenida.

Leyó el afiche y buscó su reloj. Leyó la hora como haciendo trampa. Pocas almas y alfombras suaves; ocupó una de las últimas filas. Se dio el gusto de cerrar la vista hasta descifrar el comienzo por el fin de los murmullos y los últimos crujidos de las butacas. Kenig era un ciego alerta, que aprendía a escuchar.

Al abrir los ojos una historia inesperada se desplegó en la pantalla. Kenig estaba en un cine una tarde de jueves. Una tarde más de jueves, apenas una historia. La película terminaría seis menos cuarto, el tiempo necesario para encontrar a su amigo en la esquina de la oficina.

La memoria vigente. Asambleas de los 2000

Publicaciones

Otoño 2024

Pequeñas misceláneas. María Cristina Oleaga.

Licenciada en Psicología - Universidad de Buenos Aires, ha publicado numerosos artículos en diversos medios. Hoy acercamos estos dos escritos de fuerte actualidad.
Imágenes y Sentidos
Segunda estación de moras y halcones

El alba del cometa

Pétalo violeta.

Una joven mujer camina por las calles arboladas en un barrio sereno del Oeste. A su espalda, desvaneciéndose, quedó una tórrida avenida. En su andar, un bosque urbano de plátanos y jacarandás suaviza la luz del sol que alcanza las veredas. Las casas bajas descansan en su siesta; los edificios parecen reclinarse. No hay automóviles. Las cuadras que suceden hacen un camino de sinuosos tornasoles; es una marea tintineante de hojas verdes y ramas enlazadas. Los gorriones ya no escapan de la gente. No se oyen voces. Imagina el sonido de un tren cercano al arribar a la estación, lentamente, para no quebrar la calma. Es más que su imaginación; es un recuerdo. En un taller un hombre medita en su rincón solitario.

Lucía llegó despacio, atravesando aquellas pocas cuadras de pasos atenuados. Nítida y airosa. Alcanzó la dirección que llevaba en su memoria y pulsó el timbre que debía tocar. Se anunció sin nombrarse y buscó en su inmediatez algo que hiciera de espejo para verse; un enorme vidrio que era puerta, devolvió su imagen entera. Así, se acercó lo suficiente para confirmar una tenue sonrisa. Recorrió su remera blanca y separó con las yemas de sus dedos un pétalo violeta arremetido por el viento. Sintió pena de borrar ese detalle casual. Aflojó sus hombros, relajó las manos. Un grueso cuaderno y una pequeña cartera que ella misma había hecho para sí era todo el equipaje que llevaba. Dentro del edificio, un pasillo culminaba en la puerta que ocultaba el ascensor. Un pequeñísimo cartel de números verdes contaba los pisos que el descenso del coche iba descartando. Ella, restaba desde el umbral. Despreocupada y sin tiempo. Sin medir el tiempo. Solo contó números: cuatro, tres, dos…

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Galerías y colecciones de imágenes

Talleres de Lecturas e indagaciones

Lecturas

Taller Marx

¿Por qué leer a Karl Marx a más de un siglo de su muerte, cuando solo unas minorías apuestan a salidas colectivas, cuando el individualismo parece haber triunfado definitivamente y las variantes religiosas se multiplican? Precisamente por su vigencia: Marx hizo la crítica más profunda al sistema mercantil de producción, que es justamente la investigación a la que dedicó su vida.

Preguntar por nuestras sociedades supone indagar quiénes somos, cómo llegamos a ser lo que somos y cómo nos relacionamos en el mundo; es preguntar por el lugar de las personas en la historia, el estado y los conflictos sociales. Encarar un proyecto de intervención política, cualquiera que sea, supone una variante determinada de formación. Optamos por la formación autogestiva y plural, y desde allí hacemos la invitación a este recorrido.

Proponemos la lectura de las bases del pensamiento crítico y materialista en los escritos de uno de sus fundadores, en un primer acercamiento que presente temas, primeras respuestas y abra un abanico de interrogantes hacia lecturas posteriores.  (seguir leyendo)

Verano de hace unos años (sin datar)

Energías en desuso.

Subterráneas

Hemeroteca

Revista Mordisco Número 1 (1974)

Revista Mordisco Número 2 (1974)

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